lunes, 2 de abril de 2012

Fuera de lugar

A mis 24 años

       En el aeropuerto, mientras miro alrededor esperando que nadie haya venido por mí, me rodea una multitud molesta, incómoda. Apenas puedo pararme a pensar en qué dirección debería ir cuando tengo la primera impresión inusual: Una especie de escalofrío aletargante, una suerte de sensación de vaivén, como si mi cuerpo tuviera una doble movilidad y me llevara la delantera a la hora de los hechos que no puedo controlar.

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